¡¡Super ofertón!! Quedó de Navidad, ahí solita… una barqueta de kiwi deshidratado llorando en el Carrefour, me la tenía que traer, claro.
Y éstas son las galletas que inventé para tal ocasión. Es una estupenda receta que sin duda repetiré, porque no me canso de comerlas (y eso es raro en mí). Quería que quedasen blanditas, como abizcochadas, así que les puse más huevo y algo de bicarbonato.
Ingredientes:
- Tres tazas de harina.
- Dos huevos.
- ¾ de taza de azúcar (yo la trituré con el molinillo).
- 125 gr. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente (medio stick).
- Una cucharadita rasa de bicarbonato.
- Una cucharadita de esencia de vainilla.
- Kiwi deshidratado.
Elaboración:
1. Batimos la mantequilla y el azúcar con la batidora de varillas hasta que blanquee. Eso en teoría. Mi mantequilla, por mucho que estaba a temperatura ambiente, no estaba en punto de pomada como debería. Así que se formaban bolitas con el azúcar y al final tuve que añadir los huevos para que se mezclara. También se le añade ahora la vainilla.
2. Colamos la harina y cortamos el kiwi en trocitos. Ahora mezclamos todos los ingredientes con la mantequilla y los huevos.
3. Amasamos un poquito hasta que se forme una bola homogénea y dejamos reposar en el frigorífico media hora.
4. Precalentamos el horno a 170º arriba y abajo ventilador.
5. Trascurrido este tiempo sacamos la masa de la nevera y damos forma a las bolitas. Yo hice una bandeja con las bolitas más grandes y otra con bolitas más pequeñas, es lo mismo, quedan igual.
6. Horneamos 12 minutos aproximadamente, hasta que doren por los filos. Lo haremos en la altura del medio del horno en la misma función en la que hemos precalentado.
Están muy buenas, blanditas y con una textura riquísima. Tenéis que probarlas, que son muy sencillas y no os vais a arrepentir.
¡Nos vemos en la cocina!